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ESPECIAL: LA CUMBRE DE LISBOA DE LA OTAN. PUNTOS DE VISTA (I)

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                                                                                      Internacionales  IADEG  E  394

                      ESPECIAL:  LA CUMBRE DE  LISBOA DE LA OTAN.  PUNTOS DE VISTA (I)

La cumbre de Lisboa pondrá a prueba la capacidad de Rusia y la OTAN para cooperar como iguales

                                                                                                                                                   19/11/2010
                                                                                                                    © AFP/ Armend Nimani                                                                                                                                

 Andrei Fediashin, RIA Novosti

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La cumbre de la OTAN, que comienza hoy en Portugal se considera la más importante en la historia de la OTAN, desde su fundación en 1949. Mientras que la agenda de las dos anteriores cumbres se centró en una gama de problemas muy serios, es decir, Afganistán, Iraq y el presupuesto, en la antesala de la cumbre en Lisboa del 19 a 20 de noviembre, se observa una enorme excitación tanto en la sede de la OTAN en Bruselas como en los círculos diplomáticos occidentales.

¿Por qué esta cumbre de la Alianza Atlántica se perfila como un evento tan extraordinario?

Los 28 líderes de los países miembros de la OTAN, entre ellos el Premio Nobel de la Paz, el presidente estadounidense Barack Obama, asistirán a la cumbre en Lisboa para aprobar el nuevo concepto estratégico del bloque para los próximos 10 años, y fijar los plazos para retirar sus tropas de Afganistán.

 Se trata de un retiro casi urgente ya que EEUU planea empezar la retirada de sus tropas en el verano de 2011, para  transferir a la policía y ejército afgano la plena responsabilidad sobre la seguridad del país en 2014 o 2015.
 
Además en esa cumbre se restablecerán las relaciones entre Rusia y la OTAN,  un aspecto importante para le estrategia del bloque en Afganistán y la seguridad global, por lo que a la cita está prevista la asistencia del presidente ruso, Dmitri Medvédev.

Cumbre Rusia-OTAN

Los principales temas de la agenda ruso-atlántica, en esencia, parece un nudo  que desde un lado resulta imposible desatar. La OTAN necesita ayuda externa y sólo Rusia puede prestarla. La Alianza es incapaz de resolver muchos problemas sin apoyo de Moscú, que por su parte, le preocupan varias acciones y planes de la OTAN.

El nuevo concepto estratégico del bloque atlántico afecta los intereses regionales, geopolíticos, económicos, demográficos, sociales e incluso climáticos de Rusia.
Esa influencia es evidente porque la mencionada doctrina establece la expansión territorial de la OTAN y una gama de misiones mucho más amplias, desde la lucha contra el narcotráfico hasta la seguridad energética, cambio climático y la seguridad colectiva, o sea, la cooperación con socios apropiados para solucionar conflictos en cualquier región del planeta.
 
La nueva estrategia de la OTAN se estuvo  discutiendo durante casi un año entero y su borrador ya estaba listo a principios del otoño. En febrero pasado, un “grupo de sabios” de la OTAN encabezado por la ex secretaria de Estado de EEUU, Madeleine Albright, incluso llegó a Moscú para conocer de primera mano las preocupaciones de Rusia y tenerlas en cuenta en el nuevo documento.

Sin embargo, cualquier concepto representa una ideología y puede interpretarse en varios sentidos. Además, el concepto estratégico de la OTAN simplemente estipula muchas funciones que la Alianza ya asumió desde hace varios años.


La OTAN necesita a Rusia en mayor medida que el país eurasiático a la alianza

El tema central de la agenda de Lisboa será la cooperación con Rusia. La razón de ello es bien sencilla. La situación en torno a Afganistán (así como en Iraq) impone la imperiosa necesidad de la ayuda rusa a la Alianza Atlántica.  Pero no cabe la menor duda de que Rusia prestará asistencia siempre y cuando la OTAN  respete sus intereses y tenga en cuenta sus preocupaciones.

 Incluyendo asuntos tan sensibles como el despliegue de la defensa antimisiles en Europa, la ampliación de la OTAN hacia el Este, el equilibro de las fuerzas militares, la delimitación de las zonas de intereses, la transparencia de las relaciones y, por último, una precisa definición de las futuras funciones del bloque.

Los dirigentes de la OTAN reconocen que, EEUU al centrar sus esfuerzos para combatir el terrorismo en Afganistán, determino que la alianza en las actuales circunstancias necesita a Rusia en mayor medida que Moscú necesita a Bruselas.
 El aprovisionamiento de la fuerzas de la coalición ya se ve fuertemente obstruido por constantes actos subversivos  y atentados de los integristas en el suelo paquistaní.
 De momento, un 75% del combustible, provisiones, municiones y equipos llegan al puerto de Karachi y de allí, en caravanas hacia Afganistán a través del paso Khyber.
 El restante 25% de las cargas pasan por Baluchistán, también situado en Pakistán. Ambas rutas se han convertido en blanco para la guerrilla talibán. El número de víctimas entre los militares de la OTAN ya es intolerable, y cada día se necesitan más y más cargamentos.

¿Qué exigirá Moscú a cambio?
 
Los preparativos para la cumbre Rusia-OTAN, incluidas las numerosas visitas de los titulares de Defensa y las pláticas entre cancilleres, duraron casi un año. Según se pronostica, en la capital portuguesa las partes firmarán varios acuerdos que, entre otras cosas, refrendarán la asistencia de Rusia en el tránsito por su territorio de cargamentos, incluidos los de carácter militar, a Afganistán por aire, ferrocarril y carretera.

También se acordará los mecanismos para el suministro (en forma de venta o alquiler) de helicópteros y armamento rusos; adiestramiento en Rusia de pilotos, militares, fuerzas antiterroristas, de misiones especiales y de lucha antidroga afganas.
Y otro asunto importante, la  incorporación de Rusia en el sistema de defensa antimisiles de la OTAN en pie de plena igualdad, tomando en consideración los riesgos comunes e intercambiando abiertamente la información.

Los reunidos en Lisboa han de aprobar el programa de transferencia del control sobre la seguridad en Afganistán al gobierno del presidente Hamid Karzai. De conformidad con el calendario, en el período de 2014 a 2015, la presencia de las tropas de la OTAN en Afganistán deberá ser reducida al mínimo.

 EEUU prometió empezar la retirada ya el verano próximo. El Ejército afgano cuenta con 144 mil “efectivos”, otros 10 mil pasan adiestramiento. Pero muchos expertos occidentales reconocen que es en extremo arriesgado y, de hecho, fatal confiar ahora a las fuerzas de seguridad afganas el destino de la nación. Casi todos los “militares” afganos son analfabetos y no pocos drogadictos.

A cambio de la ayuda en Afganistán, Moscú está en su derecho de exigir que la OTAN limite y reduzca sus contingentes en los ex países socialistas de la Europa Central recién admitidos en la Alianza, retire de la agenda el tema de Abjasia y Osetia del Sur (pero es dudoso que lo consiga) y proceda a eliminar enérgicamente las plantaciones de amapola en Afganistán.
 En resumidas cuentas, Rusia tiene cosas que demandar a cambio de su ayuda. Lo fundamental es impedir cualquier intento de arrastrar a la campaña a los soldados rusos. Ya hemos peleado en Afganistán.

Cabe reconocer que el adiestramiento, junto con la OTAN, de los soldados del régimen “prooccidental de Karzai”, la apertura del corredor de tránsito para transportar cargas a Afganistán, las operaciones conjuntas con EEUU y la OTAN contra los narcotraficantes convierte a Rusia en cómplice de la OTAN y del “Gran Satanás”, alias EEUU.
 Y, correspondientemente, en un potencial blanco para la guerrilla Talibán y Al-Qaeda. Pero simplemente no tenemos otro remedio. Si no prestamos asistencia, la situación en Afganistán se agravará aun más.

Lo fundamental es evitar que en la cumbre de Lisboa se adopten declaraciones altisonantes, pero hueras, que no comprometen a nada.
Según planteó en sus recomendaciones relativas al desarrollo del Concepto estratégico de la OTAN el prestigioso Instituto de Desarrollo Moderno (Rusia), “es importante evitar declaraciones rimbombantes que inevitablemente provoquen nuevas decepciones”.

“La cooperación concreta entre Rusia y la OTAN en Afganistán pondrá a prueba la capacidad de ambas para impulsar sus relaciones”.
Objetivamente, la situación nos favorece. Por cuanto Obama no ha conseguido el reinicio mediante la ratificación del nuevo Tratado START  (la mayoría republicana pone trabas en el Congreso), tal vez, pueda lograr esta meta a través de acercamiento entre Rusia y la OTAN.  ¿De alguna forma tendrá que justificar su Premio Nobel de Paz?

              LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDIRÁ OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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             Nuevo concepto estratégico de la OTAN: bombas nucleares a perpetuidad

                                                                                  Pepe Escobar  Asia Times Online  19-11-2010  
                                                                           Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Cualquiera que esté suficientemente informado como para pensar que el objetivo de Washington no es “ganar” el cenagal insuperable de AfPak, sino seguir jugando eternamente a esa sangrienta guerra infinita, ahora es candidato a un paquete de estímulo personal (en oro).
Consideremos la evidencia reciente. Repentinamente, la Casa Blanca, el Pentágono y la Cámara de Representantes de EE.UU. han lanzado una nueva narrativa: olvidad las importantes retiradas de soldados de EE.UU. de Afganistán en 2011; movamos el objetivo a 2014.

Y entonces el astuto presidente afgano Hamid Karzai dice al Washington Post que ya no quiere que todos esos soldados estadounidenses anden sin propósito fijo por “su” país, y agrega: Por favor, no sigan matando a mi gente con operaciones nocturnas de las fuerzas especiales –un eufemismo para terrorismo del Pentágono.

El general David “siempre me posiciono para 2012”. Petraeus está “sorprendido”. No podía ser de otra manera. Después de todo, Karzai quería despedir a los contratistas privados –indiscutibles campeones de operaciones ocultas de bandera falsa en AfPak– luego se dio por vencido, como podría volver a darse por vencido con respecto a las incursiones nocturnas. En cuanto a Petraeus, sólo quiere lo mejor de ambos mundos: avivar los líos, como en los ataques de drones y las operaciones nocturnas (¿a quién importa el daño colateral?) y arrellanarse y hablar con los talibanes creados por la Inteligencia Inter-Servicios paquistaní.

A propósito, el mito de la contrainsurgencia de Petraeus ha sido enterrado en las llanuras al sur del Hindu Kush (sin que muchos se hayan dado cuenta en EE.UU.) El mito de la contrainsurgencia (COIN) implica que Washington, la OTAN y lo que pasa por “fuerzas de seguridad afganas” podrían “tomar, retener y construir” áreas previamente controladas por los talibanes. No pudieron lograr nada semejante ni siquiera en Marjah, vendida con insistencia como un éxito por el Pentágono y los medios corporativos dóciles, para no hablar de la mucho mayor Kandahar.

El ex secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, acaba de intervenir en CNN, y admitió que EE.UU no “retirará 100.000 soldados: No sé cuántos soldados retiraremos.” Powell también dijo que “dentro del equipo de seguridad nacional”, todo el asunto se “basa en condiciones”. Por lo tanto “las condiciones” pueden ajustarse para que se adapten a cualquier narrativa. Los espíritus perspicaces podrán detectar de inmediato un tufillo a Vietnam, y Powell tuvo que insistir en que Afganistán no es ese país. Bueno, es irrelevante si Karzai se convierte cada vez más en el nuevo Ngo Dinh Diem; en todo caso su asesinato no resolvería ningún problema.

Y todo esto mientras un informe de 71 páginas del Consejo sobre Relaciones Internacionales escrito por 25 “expertos” recibe mucha atención en Washington. El informe establece que la guerra cuesta una fortuna y posiblemente no sirva los intereses de EE.UU., para quien no “es evidente que el esfuerzo tendrá éxito”. ¿Le pagan a alguien para que llegue a una conclusión semejante? El informe también sugiere dócilmente que según el estudio estratégico Afpak del presidente Barack Obama en diciembre, EE.UU. “debe actuar rápidamente para recalcular su presencia militar en Afganistán”. No lo hará.

Tratemos de rastrear el dinero. La guerra Afpak cuesta aproximadamente 7.000 millones de dólares al mes –dinero que Washington tiene que pedir prestado a Pekín. Afganistán de por sí cuesta 65.000 millones de dólares al año –sin contar a la OTAN y la ayuda humanitaria. El producto interno bruto de Afganistán es de sólo 22.000 millones de dólares. Por lo tanto Washington gasta tres veces la riqueza de todo un país sólo para ocuparlo. Dinero para nada. Bien invertido, a esta hora Afganistán sería el nuevo Singapur.

AfPak cuesta aproximadamente 100.000 millones de dólares al año. Por surrealista que parezca, los sondeos indican que para la mayoría de los estadounidenses el déficit del presupuesto federal de EE.UU. no es una prioridad. No es sorprendente que ningún candidato a la elección del 2 de noviembre haya dicho pío sobre ese cenagal ridículamente costoso.

Seamos realistas. Quienquiera esté escribiendo este guión merece un Oscar.

Basta con la OTAN

Según la narrativa oficial, desde el punto de vista técnico la OTAN sólo abandonó su (cavernoso) edificio en Europa hacia Afganistán bajo el Artículo 5 de la organización (que subraya la defensa colectiva) para ayudar a Washington a librar la “guerra contra el terror” de George W Bush contra al-Qaida. Sin embargo, incluso somnolientos diplomáticos en Bruselas saben que Osama bin Laden y su adjunto Ayman al-Zawahiri cruzaron desde Afganistán oriental hacia Pakistán a comienzos de diciembre de 2001 y desaparecieron en un agujero negro.

Esto nunca impediría que el jefe de la OTAN Anders Fogh Rasmussen subrayara –antes de la cumbre de la organización de este fin de semana en Lisboa– que la guerra, bueno, continúa eternamente, como en “no existe una alternativa a la continuación de las operaciones militares”. El secretario del consejo de la OTAN, Edmund Whiteside, no se anduvo con rodeos: “Afganistán será un cometido militar muy largo”. Y el brigadier alemán Josef Blotz insiste: “no se ha fijado ningún itinerario para la retirada de las tropas de la coalición”.

La “estrategia” de la Fuerza Internacional de Ayuda a la Seguridad [ISAF] de 152.000 soldados, 50 naciones, dirigida por la OTAN, en Afganistán, se califica en geopolítica como una tesis Monty Python: comprometer un tsunami de euros para las travesuras de Karzai mientras obliga a los países miembros a lanzar cada vez más soldados al molino de carne de los talibanes –a pesar de que la opinión pública en toda Europa dice a todo pulmón: “ya no podemos aguantar más”.

El comandante de las fuerzas británicas en el sur de Afganistán, el general Nick Carter, fue por lo menos suficientemente sensato para subrayar que la OTAN sólo sabrá si está “ganando” en junio de 2011, “cuando vuelva a comenzar la temporada de combates” y todos puedan “comparar los ataques de los talibanes con este año”. Esperad otros ocho meses y orad por 2014; esa es la “estrategia”. Y hablan de inteligencia en el terreno.

La OTAN es totalmente inútil en la infiltración de los talibanes históricos -también conocidos como la shura de Quetta– basados en Baluchistán (ni siquiera puede apuntar un drone al sitio en el que se encuentra Mullah Omar). La OTAN no puede infiltrar la red Haqqani en el norte de Waziristán. Y la OTAN tampoco puede infiltrar la red Hezb-i-Islami, controlada por el ex primer ministro y bombardeador de Kabul (a mediados de los años noventa), Gulbuddin Hekmatyar, basado dentro y alrededor del estratégico Paso Khyber.

El ISI paquistaní se alineará con los talibanes bajo cualquier circunstancia –porque así Islamabad protege su “profundidad estratégica” contra India.- El ISI siempre insistirá en tener a los talibanes en la misma mesa con Washington, porque de otra manera toda apariencia de “conversaciones” habrá muerto antes de comenzar.

El guión soñado de Islabamad es que los talibanes, los Haqqanis y Hezb-i-Islami controlen el sur y el este de Afganistán. Eso también serviría para prevenir otro de los temores fundamentales de Islamabad –que los pastunes descontentos se unan y hagan lo posible por formar un Pastunistán que cruce la frontera artificial.

La clave para esto no son Obama, Karzai, el Pentágono o la OTAN. Es en qué dirección el general Ashfaq Parvez Kiani, número 29 en la lista de Forbes de las personas más poderosas del mundo, vea soplar el viento. En la misma medida en que durante los años de la “guerra contra el terror” de Bush, Islamabad era dirigida desde Washington, en los años de AfPak de Obama la Casa Blanca es un rehén de Islamabad.

Si no fuera por el eje Pentágono/OTAN, Pakistán sería sólo una gota en el océano. El próximo viernes y sábado, en la cumbre de Lisboa, se presentará al mundo una narrativa de una OTAN que se globaliza. Convencerán al equipo Pentágono/OTAN para que abandone su puesto avanzado privilegiado de la guerra infinita –Afganistán– por sus bombas nucleares. Después de todo, Washington/Bruselas ha implantado un precioso punto de apoyo en el corazón de Eurasia –podría decirse que para siempre.-

Además, en la cumbre de Lisboa, la OTAN adoptará formalmente un nuevo concepto estratégico –que significa esencialmente que mantenga a perpetuidad su arsenal nuclear, incluidas las bombas nucleares estadounidenses estacionadas en Europa. Ya sabéis, esas bombas nucleares que Irán no tiene (pero sí Pakistán e India, por no hablar de Israel). Parafraseando al gran Burt Bacharach, lo que el mundo necesita ahora, es OTAN dulce OTAN.

Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge”. Su último libro es: “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

(Copyright 2010 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

                                            Fuente: http://www.atimes.com/atimes/South_Asia/LK18Df02.html

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                                       Un caso de crisis de identidad: OTAN 3.0

                                                                                                                                                                      Gara  19-11-2010 
 
El primer secretario general de la OTAN, Lord Ismay, dijo que la idea original de la alianza era «mantener a los rusos fuera, a los americanos dentro y a los alemanes abajo». La Unión Soviética ya no existe, Alemania no plantea amenaza alguna y para EEUU Europa no es un punto de referencia central. ¿Qué hacer, entonces, con la OTAN? Encontrar respuesta a esa pregunta será uno de los desafíos más importantes que hoy tratarán en la cumbre de Lisboa. Una reunión que levantará acta escrita en números rojos y que decidirá una drástica reducción de plantilla y bases militares; que abordará la situación y las perspectivas en Afganistán desde una hiriente paradoja, a saber: desde la Guerra Fría siempre se dijo que el futuro de la OTAN pasaba por convertirse en una potencia global, y en Afganistán la participación en la guerra ha sido global pero ni ha funcionado ni tiene posibilidades de éxito; finalmente bajo el epígrafe de «nuevo concepto estratégico» decidirán sobre el ataque y la defensa en la guerra cibernética y la seguridad en las líneas de abastecimiento de materias primas vitales. En palabras del actual secretario general, Anders Fogh Rasmussen, Lisboa dará a luz la «nueva OTAN 3.0».
Tras la segunda Guerra Mundial, los ganadores se reservaron los asientos de miembros permanentes de la ONU y la capacidad de veto sobre sus acciones, sosteniéndose en su fuerza militar. Pero ésta ni todo lo cura ni asegura la hegemonía por sí sola. Conceptos como el de poder económico o influencia geopolítica han entrado como nuevas categorías de poder, con fuerza, en un mundo cada día más multipolar. Y la OTAN no puede seguir apostando su futuro con la única carta de fuerza militar.

La OTAN surgió en un contexto histórico, la Guerra Fría, hoy ya superado. Con un objetivo, la defensa de Europa, que ya no es su prioridad. En un mundo, y con un fin, que sólo con la fuerza militar ya no es posible conquistar, el problema al que se enfrenta «el enfermo» quizás tenga un diagnóstico más sencillo, y a la vez de más difícil tratamiento:  la crisis de identidad.

           Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20101119/232964/es/Un-caso-crisis-identidad-OTAN-30

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                           OTAN: cumbre busca brújula en estrategia geopolítica       

                                                                                                                                                            Odalys Buscarón Ochoa    

Lisboa, 19 nov (PL) Los 28 estados miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) apuestan hoy por un nuevo rumbo en la estrategia militar y geopolítica del bloque, en una cumbre que pretende alejarse de añejos fracasos y contradicciones.
La alianza cifra las esperanzas del éxito de la cita portuguesa en la aprobación unánime de una doctrina estratégica más próxima a los cambios acaecidos a escala mundial en la primera década del siglo XXI y con una brújula hacia el futuro inmediato.

Entre los temas de prioridad aparecen en agenda la estrategia de retirada escalonada de Afganistán, el escudo de defensa antimisiles promovido por Estados Unidos, la reforma presupuestaria y las relaciones con Rusia.

Para el secretario general, Anders Fogh Rasmussen, la cumbre de Lisboa será otra prueba difícil por la ambiciosa meta de proyectar un nuevo concepto estratégico de la OTAN, el primero en más de 10 años.

Rasmussen se enfrentará también a las discrepancias que subsisten aún dentro de la alianza en torno al escudo balístico, con la probable inclusión de Rusia, y en cuanto a las iniciativas europeas para el desarme nuclear, lideradas por Alemania.

En la anterior reunión cimera de Bucarest los 28 aliados mostraron las profundas desavenencias que existen a lo interno en relación con el proyecto de ampliación de la OTAN hacia el este. El conflicto llegó a un clima tal que obligó a Rasmussen a postergar las tentativas de candidatura a Georgia y Ucrania.

A pocas horas de la apertura de la cumbre en la sede del Parque de las Naciones, a unos ocho kilómetros del centro capitalino, el cuartel general de la alianza en Bruselas traslucía nerviosismo.
Según el diario británico The Guardian, en un último intento de ofensiva diplomática Rasmussen trataba de zanjar los desencuentros entre el presidente francés, Nicolás Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel en torno al Concepto Estratégico. Ambos líderes disputan el control sobre las armas nucleares, la disuasión y el proyecto del escudo, presumiblemente dirigido contra ataques misilísticos reales, señala el rotativo.
Fuentes diplomáticas europeas aseguraron que está previsto un encuentro en privado de Sarkozy y Merkel para tratar de conjurar el fracaso de la cumbre en suelo lusitano.

El texto del proyecto, que deberá aprobarse este viernes, concibe la disuasión nuclear y la defensa antimisiles como elementos básicos de la nueva estrategia de la OTAN.
En Alemania, el ministro liberal de Relaciones Exteriores, Guido Westerwelle, promovió este año una campaña a favor del desmantelamiento de los 200 arsenales tácticos nucleares que conserva Estados Unidos en Europa, a pesar del fin de la Guerra Fría.
Diplomáticos del bloque occidental consideran, sin embargo, poco probable que el plan incluya un compromiso de la OTAN para retirar las cabezas nucleares del Viejo continente, al tiempo que dan como posible un acuerdo entre Merkel y Sarkozy.

El recinto de la Feria Internacional de Lisboa se apresta este viernes, en medio de una férrea cortina de seguridad, a recibir a los líderes de los 28 países de la OTAN, más los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Rusia, Dmitri Medvédev.

Asistirán asimismo otros dignatarios invitados y representantes de organismos internacionales, además de la Alta Representante de Política Exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton.

El primer ministro de Portugal, José Sócrates, otorgó significación histórica a la cumbre por la nueva doctrina estratégica de la alianza y el acercamiento a una cooperación con Rusia.

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