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MEDIO AMBIENTE

Ártico, la otra guerra de los mares

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                   Ártico, la otra guerra de los mares       

                                                                                                                                              25 de septiembre de 2010, (PL) Por Katia Monteagudo (*)

Varios conflictos se generan hoy en los mares, tras las búsquedas de nuevas fuentes de recursos energéticos, y ahora le llegó el turno a las frías aguas del Ártico.

Aunque el escenario resulta más inhóspito y por varias décadas sus dividendos poco interesaron, se ha desatado la fiebre por el oro negro congelado, tras los deshielos por el calentamiento global y la revelación del Servicio Geológico de los Estados Unidos, de que allí se encuentra el 25 por ciento de los hidrocarburos por descubrir en el planeta.

Según el estudio, el Ártico -donde confluyen territorialmente Estados Unidos, Rusia, Canadá, Groenlandia, Islandia, Suecia, Noruega y Finlandia-, tiene la segunda mayor reserva mundial de petróleo, solo por detrás de las de Zagros, en Irán.
De las costas de Groenlandia se podrían extraer unos 45 mil millones de barriles de crudo, cifra que abastecería el consumo mundial por un año y medio, además de minerales y diamantes cada vez más accesibles.

"La paradoja es que el cambio climático favorece la exploración ártica. Las petroleras sí creen en el cambio climático", explica Mariano Marzo, catedrático de Recursos Energéticos de la Universidad de Barcelona, ante el avance del nuevo nicho.

El 16 de agosto pasado los hielos árticos ocupaban 5,95 millones de kilómetros cuadrados, un 22 por ciento menos que la media del período 1979-2000, según el Centro de Datos del Hielo y la Nieve de Estados Unidos.
Esa cantidad resultó la menor cifra desde que comenzaron las mediciones por satélite en 1979. De uno de los glaciares de esa región se desprendió una placa que duplica en tamaño al de la ciudad de Barcelona.
Tal ritmo quizás confirme las previsiones de los científicos de que allí podría derretirse todo el hielo en el verano del 2070, como prueba de su alta sensibilidad ante el aumento de la temperatura global.

Para males mayores, esta región no tiene ningún estatus de protección, a diferencia de la Antártida, la cual resulta protegida de la explotación comercial por un tratado internacional que la consagró como reserva natural de la humanidad.
Los expertos aseveran que solo ha sido su inaccesibilidad la que la ha apartado de la explotación y de los riesgos inherentes a la actividad industrial, la contaminación y los efectos de la presencia humana.

No obstante, la reducción de esa masa helada está siendo apreciada de otra manera por las compañías petroleras, que ya comenzaron a llegar a los yacimientos de gas y petróleo que allí se acumularon bajo el amparo de sus hielos.
La firma escocesa Cairn Energy anunció el pasado mes de agosto su éxito en la búsqueda de hidrocarburos en la bahía de Baffin, al oeste de Groenlandia, aunque solo encontró gas a pocos kilómetros de su plataforma.
Si esta empresa encuentra crudo, los analistas auguran una nueva fiebre petrolera, más cuando se sabe que las poderosas Exxon y Chevron ya han comprado sus licencias de perforación y realizan los preparativos necesarios para operar.

A las nuevas posibilidades de prospección, se suman las rutas que podrían establecerse para comerciar y transportar el crudo por la zona.

Incluso, Rusia ya se lanzó a probar una nueva vía hacia China, de siete mil millas náuticas, mucho menor que la tradicional por el canal de Suez, de 12 mil millas náuticas.
El petrolero Baltika logró cruzar el paso del noreste y hacer una ruta entre Europa y Asia por Siberia. El buque salió el 14 de agosto del puerto de Murmansk, cargado con gas licuado y escoltado por dos rompehielos de propulsión nuclear.

Esta carrera por el oro negro congelado no se detiene ni con las preocupaciones añadidas por el vertido de la British Petroleum en el Golfo de México, muy demostrativo de las consecuencias de los accidentes en aguas profundas y de lo poco que se sabe de su manejo.
Tal hecho no detiene el avance de los consorcios energéticos, que saldan las dudas con la promesa de ser más cuidadosos, aunque en el Ártico -aseguran los expertos- son casi imposibles de aplicar medios contra derrames y los crudos no se evaporan.
"Estas operaciones son demasiado arriesgadas y empresas como Cairn deberían abandonar el Ártico y trabajar para desarrollar alternativas seguras y limpias", declaró Leila Deen, de Greenpeace a bordo del buque de esa organización que se lanzó a una nueva batalla ecológica, tras el inicio de las prospecciones de la compañía escocesa.
"Ver aquí una enorme plataforma en este hermoso y frágil paisaje es muy chocante", explicó Deen, mientras el barco Esperanza era detenido por la marina danesa, en el intento de Greenpeace de lograr una moratoria en la zona, considerada el hábitat de ballenas azules, osos polares, focas y disímiles aves migratorias.

Pero los conflictos, afirman los estudiosos, apenas comienzan a emerger en la región, históricamente convulsa por sus recursos naturales a lo largo de la historia.

*Primero fue la cacería de las ballenas boreales. Entre 1610 y 1915, ingleses, holandeses y franceses realizaron un total de 39 mil 251 viajes para cazarlas, y no pocas veces terminaron a cañonazos.
*Luego vendría el de la explotación del carbón en las Islas Svalbard, iniciado a principios del siglo XIX, y el que dio lugar a un reparto de asentamientos entre varios países.
Esas luchas sentaron en la mesa de negociaciones a 41 países en 1920, mediante lo cual Noruega vio reconocida su soberanía sobre el archipiélago.
Con el acuerdo (el Tratado de París) se garantizaba el derecho de los firmantes a tener libre acceso para aprovechar los recursos naturales de las islas, incluidos los pesqueros en las aguas territoriales inmediatas, y se prohibió los usos militares en las Svalbard.

Pero la interpretación del tratado nunca ha sido uniforme. Varios bacaladeros españoles fueron apresados por los noruegos entre mayo del 2004 y junio del 2007, acusados de incumplir la reglamentación pesquera de Noruega.
Este litigio ilustra, según analistas, los conflictos que podrían originarse ante las nuevas perspectivas de explotación del Ártico, sobre todo de sus yacimientos de gas y petróleo, nada despreciables ante la declinación de las prospecciones terrestres.

En virtud de la convención de la ONU sobre el derecho del mar, Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Rusia y Noruega pueden reclamar la soberanía sobre una plataforma continental, hasta las 350 millas, si demuestran que el fondo marino es una continuación natural geológica de su propio territorio.

Con los nuevos acontecimientos, la batalla para acotar las nuevas fronteras en el Océano Ártico ha empezado, aunque Noruega y Rusia ya hayan logrado un acuerdo para sus territorios fronterizos, tras 40 años de disputas.
Ahora Canadá, Rusia, Noruega, Estados Unidos y Dinamarca también se han lanzado a reclamar sus respectivos pedazos de tierra y de agua polar. La carrera hacia las enormes reservas de petróleo, gas y metales preciosos árticos se inicia, mientras sube la temperatura del planeta y ceden los otroras hielos perpetuos.
                                                                                                                                                                       * Redacción de Temas Globales

 

El océano del mundo es un polvorín

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             El océano del mundo es un polvorín que de todas maneras va a estallar
                                                                                                           Olga Sobolevskaia, RIA Novosti  26/ 09/ 2010
  
En ocasión del Día Marítimo Mundial Internacional que se celebrará el próximo 27 de septiembre, los oceanógrafos y ecólogos de Rusia y países del mundo convocaron una mesa redonda en RIA Novosti.
En primer lugar, los científicos y expertos reiteraron la tesis de que los mares y océanos del mundo que hacen posible la vida en la Tierra, al mismo tiempo son un polvorín que cuando estalle destruiría millones de vidas.

El tema central de la reunión fue discutir el destino de los territorios de muchos países amenazados por su cercanía al mar.

Conscientes de la inexactitud de las "predicciones" climáticas, ninguno de los expertos presentes en el foro se atrevió a mencionar cuándo comenzará y tampoco cómo culminará la hecatombe.
Se constató que los científicos responsables de calcular la subida del nivel del agua de los mares y océanos continúan la recopilación y análisis de toda la información posible: la medición de la línea costanera, las investigaciones obtenidas desde satélites y los pronósticos que consideran las diferentes alteraciones  climáticas.
El procesamiento paulatino de toda esta información permite suponer que para finales del siglo el nivel de agua en los mares y océanos subirá al menos en  500 milímetros. Las  previsiones pesimistas indican que cuando comience  el siglo XXII el agua que cubre los océanos de nuestro planeta aumentará por lo menos en un metro.

Es porque vivimos una era interglaciar, un intervalo climático caracterizado por el calentamiento del clima de la Tierra. Como consideran la mayoría de los científicos, durante esos periodos es normal que suba el nivel de los mares y océanos.

Este fenómeno se produce por dos factores determinantes.
Primero, por una de las  características propias del calor, el agua como cualquier cuerpo caliente se dilata, y su nivel aumenta. El segundo factor radica en que el calor acumulado en el planeta hace deshelar los glaciares y masas de hielo y el agua que aparece como resultado de este proceso cae a los mares y océanos.

Es un fenómeno que actualmente ocurre en todo el mundo. Por ejemplo, la montaña Kilimanjaro, el punto más elevado de África de 5.895 metros de altura, está perdiendo los glaciares de su cumbre a ritmos cada más acelerados.
¿Y cuáles son las amenazas entraña la subida de las aguas del océano? Ante todo, la inundación de territorios donde el nivel de la tierra es más bajo que el nivel del mar.

Según el Catedrático de Meteorología y Climatología de la  Universidad Mijaíl Lomonosov de Moscú, Alexander Kislov, las zonas de mayor riesgo son la Florida en Estados Unidos, Bangladesh y las islas Maldivas.
Sin embargo, en el caso de que el nivel de agua suba extremadamente, es obvio que todas las zonas litorales de muchos países quedarán expuestas al riesgo de perder toda su infraestructura como viviendas, carreteras y puertos.

La humanidad ya se ha enfrentado a las calamidades del océano en recientes ocasiones: en 2005 el huracán Katrina destruyó la ciudad de Nueva Orleans (EEUU), en 1970 ciclones devastador azotaron Bangladesh ocasionado la muerte de 300.000 personas, en 2004 a consecuencia de un enorme tsunami en el Océano Índico murieron  270.000 personas. Estos fenómenos fueron resultado de interacción de la atmósfera con el océano.

Aquí surge la pregunta: ¿es posible ralentizar el proceso de la subida del nivel de agua en los mares y océanos? Difícilmente. El sistema climático del océano es inercial. Como las emisiones de CO2 a gran escala siguen contribuyendo al calentamiento de atmósfera (en el último siglo la temperatura media en la Tierra ha subido 0,76 grados centígrados), el agua sigue extendiéndose, y en consecuencia, el nivel de mares y océanos seguirá aumentando.
Sin embargo, los científicos no pierden calma y continúan acumulando y estudiando los procesos climáticos, confiando en que el progreso tecnológico generará nuevas posibilidades de pronosticar los fenómenos atmosféricos y las catástrofes naturales de una forma más exacta.

La oceanología moderna es una ciencia de alta tecnología que requiere métodos de investigación polifacéticos y exactos. Las típicas expediciones en barco del siglo pasado (realizadas en los barcos oceanológicos "Académico Ioffe", "Mstislav Kéldish" y "Académico Serguei Vavílov") con toma de pruebas de agua, del suelo y estudios de la fauna marina están siendo desplazados por boyas autónomas especiales.
Actualmente, en los mares y océanos del planeta se encuentran aproximadamente 4 mil de estas boyas cuya vida útil es de 3 ó 4 años. Esos artilugios en capacidad de sumergirse recopilan información sobre el agua, posteriormente suben a la superficie para recargar sus baterías con la energía solar, trasmiten la información obtenida a satélites, y vuelven a sumergirse para continuar las investigaciones submarinas.
Sin embargo, este método no es universal. En Ártica, por ejemplo, debido a las condiciones climáticas extremas, se utilizan unas boyas especiales, "estáticas".

Los estudios autónomos del agua marina los completa el sondeo a distancia por satélite. El satélite es capaz de medir la velocidad del viento  por olas y valorar la productividad biológica de tal o cual zona a base de la concentración de clorofila.

Durante la década pasada,  Rusia no realizó ninguna investigación climática por satélite, pero en el año 2009 lanzó el satélite meteorológico de nueva generación "Meteor-1" que es el primer satélite del nuevo grupo ruso de satélites.
Según el Jefe del del Servicio ruso de hidrometeorología y monitoreo medioambiental (Rosgidromet) Alexandr Frolov, Rusia también cuenta con el satélite "Sterj" que ya está en la órbita, y pronto será lanzado el satélite "Electra", para estudiar la región del Océano Índico y suministrará datos para previsión de tiempo en el Sur de Rusia.

Además existen satélites pequeños de apoyo, como el "Belka" bielorruso, que también son aprovechados por Rusia.

Pero, evidentemente, las investigaciones oceanológicas no se limitan a estudios meteorológicos. Según Serguei Dobroliubov, Catedrático de Oceanología en la moscovita Universidad de Mijaíl Lomonosov, miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de Rusia, la participación de la extracción de petróleo y de gas en la plataforma marina, que hoy en día supone un tercio de la extracción total de hidrocarburos, seguirá creciendo.

Crecerá asimismo la demanda de recursos biológicos marinos (para Rusia el recurso principal pesquero es el Mar de Ojotsk). Además, las costas de mar, convertidas en balnearios turísticos también fuentes   de ingresos importantes.

Tomando en consideración todo lo bueno y lo malo que entraña los mares y océanos, Rusia necesita un sistema climatológico de previsión, como el que en reiteradas ocasiones exige Rosgidromet.

Según Alexander Frolov, el pasado 1 de septiembre el Consejo de Seguridad recibió el plan de desarrollo de climatología aplicada, que supone el monitoreo y la previsión de clima desde un punto de vista puramente práctico y está orientado hacia la adaptación de diferentes regiones del país a los cambios climáticos actuales, así como ofrece recomendaciones para hacer frente a las amenazas de carácter natural.

Además permitirá dar unas previsiones de tiempo mucho más exactas. Esto es muy importante, ya que hoy en día las condiciones climáticas extremas las prevén sólo 1-3 días antes. Los pronósticos a largo tiempo, como ha probado este verano, no son nada fiables.

 

 

Se derramaron 4,4 mill.de barril.de petról.en Golfo de México

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Investigadores estadounidenses: Se derramaron 4,4 millones de barriles de petróleo    en Golfo de México 
 
WASHINGTON, 23 sep (Xinhua) -- Investigadores estadounidenses dijeron hoy que se derramaron 4,4 millones de barriles de petróleo en el Golfo de México después de que un pozo de aguas profundas se fracturó en abril. La cifra representa el primer estudio independiente revisado por colegas sobre el peor derrame petrolero en la historia de Estados Unidos y se ajusta de manera cercana al estimado más reciente presentado por científicos del gobierno.

Desde el derrame, los cálculos oficiales de cuánto petróleo se ha derramado han cambiado constantemente, de 1.000 barriles por día a 5.000, posteriormente a 12.000 y 19.000 y la cifra siguió aumentando.

Utilizando una nueva técnica para analizar el video submarino del tubo ascendente, dijeron que derramó unos 56.000 a 68.000 barriles por día -quizá más- hasta que se instaló la primera tapa efectiva el 15 de julio. Su estimación sobre el petróleo total que se derramó en el mar abierto es de unos 4,4 millones de barriles -cifra cercana al más reciente consenso de los consejeros del gobierno, cuyos métodos no han sido detallados públicamente.

"Quisimos hacer un cálculo independiente porque las personas sentían que las cifras presentadas no eran necesariamente precisas", dijo el autor principal. Timothy Crone, un geofísico marino del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia.

Después de que funcionarios del gobierno y de BP restaron importancia a la posibilidad o la importancia de las mediciones, un amplio espectro de científicos, grupos a favor del ambiente y expertos legales señalaron que la información era necesaria para determinar las respuestas tanto a corto como largo plazo, así como la responsabilidad monetaria.

El nuevo estudio divide la tasa del flujo en dos periodos, del 22 de abril al 3 de junio, cuando el petróleo salió a chorros del tubo ascendente y después del 3 de junio cuando el tubo fue cortado y el petróleo se derramó libremente de manera temporal en el océano.
Crone y su coautora, Maya Tolstoy, geofísica marina de Lamon, usaron una técnica de análisis visual que Crone desarrolló recientemente llamada velocimetría de nube óptica. Ellos dicen que el video del periodo temprano indica que el flujo fue de unos 56.000 barriles por día (un barril contiene 42 galones).

Después de que el tubo fue cortado, dicen, la tasa aumento a unos 68.000. Tras tomar en cuenta el tiempo transcurrido, los autores restaron los 804.877 barriles recolectados por BP en el lugar y obtuvieron un total de 4,4 millones de barriles que escaparon. Dado que el estudio tiene un margen de error de más-menos 20 por ciento, la cifra concuerda aproximadamente con el cálculo más reciente del Grupo Técnico de Medición de Tasa de Flujo del gobierno de 4,1 millones de barriles (después de restar el petróleo recolectado por BP).

El estudia apareció hoy en la edición en línea de la importante revista científica Science.

 

El Pentágono es el principal contaminador del planeta

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                       Las 25 historias periodísticas ignoradas por los medios (II)
                          El Pentágono es el principal contaminador del planeta
           
                                                                                                                                                               Sara Flounders/Mickey Z/Julian Aguon y otros
                                                                                                                       International Action Center/Planet Green/Democracy Now! 23-09-2010 

El militarismo de Estados Unidos es responsable de la contaminación más notoria y extensa del planeta, pero esta información y la documentación disponible han sido completamente ocultadas. A pesar de las pruebas, las organizaciones ambientales pasan largamente por alto el impacto al medio ambiente de la actividad militar de Estados Unidos, que tampoco fue foco en ninguna de las discusiones o restricciones propuestas en la reciente Conferencia de la ONU sobre el Cambio de Clima, en Copenhague. Este impacto incluye el uso desinhibido de combustibles fósiles, creación masiva de gases de efecto invernadero y una gigantesca diseminación de contaminantes radiactivos y químicos en el aire, agua y suelo.

Las extensas operaciones militares globales de Estados Unidos (guerras, intervenciones y operaciones secretas, más de 1.000 bases en todo el mundo y 6.000 instalaciones en Estados Unidos) están exentas de límites contra gases de efecto invernadero. En International Action Center, Sara Flounders escribió: “En cualquier medida, el Pentágono es el usuario institucional más grande de productos petrolíferos y de energía en general. Pese a todo esto, el Pentágono tiene una exención combinada en todos los acuerdos internacionales sobre el clima”.

Mientras los informes oficiales de Estados Unidos reportan el uso militar de 320.000 barriles diarios de petróleo (50,9 millones de litros), ésa cantidad no incluye el combustible consumido por los contratistas, o en instalaciones arrendadas o privadas, o en la producción de armas. El aparato militar de Estados Unidos es el principal generador de dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero que la mayoría de los científicos creen culpable del cambio de clima. Steve Kretzmann, director de Cambio Internacional del Petróleo, informó que “la guerra de Iraq fue responsable de por lo menos al equivalente a 141 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono (MMTCO2e) desde marzo de 2003 a diciembre de 2007. (…) Esa guerra emitió más del 60% que todos los países. (…) Esta información no se encuentra fácilmente… porque las emisiones militares en el extranjero están exentas de los requisitos de información nacionales dispuestos por la ley de Estados Unidos y el Convenio Base de la ONU sobre Cambio de Clima”.

Según Barry Sanders, autor del libro The Green Zone; the Environmental Costs of Militarism (“La zona verde, costos ambientales del militarismo”), “el asalto más grande al ambiente, entre todos nosotros alrededor del globo, proviene de una sola agencia, …las fuerzas armadas de Estados Unidos”.

A través de una larga historia de preparativos militares, acciones y guerras, el militarismo de Estados Unidos no ha sido señalado como responsable de los efectos de sus actividades sobre el ambiente, la gente o los animales. Durante las negociaciones de los Acuerdos de Kyoto, en diciembre de 1997, Estados Unidos exigió como condición para su firma la exención de límites o reducciones para cualesquiera y todas sus operaciones militares por todo el mundo, incluyendo acciones con participación de la ONU y la OTAN. Después de lograr esta concesión, la administración Bush rechazó firmar los acuerdos y el Congreso de Estados Unidos aprobó una disposición explícita que garantizaba al uso militar de Estados Unidos la exención de cualquier reducción o límite de energía.

Los informes de la periodista ambiental Johanna Peace divulgaron que las actividades militares continuarán estando exentas por efecto de un decreto firmado por el presidente Barack Obama que pide reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero antes de 2020 a otras agencias federales. Peace aseguró que “los militares explican más del 80% de la demanda energética del gobierno federal”. Tal como están las cosas, el departamento de Defensa es el contaminador más grande del mundo, produciendo desechos más peligrosos que las cinco más grandes compañías químicas de Estados Unidos combinadas. Uranio empobrecido, petróleo, combustibles, pesticidas, agentes defoliantes –como el Agent Orange–, plomo y vastas cantidades de radiación de armamento producido, probado y utilizado, son apenas algunos de los agentes contaminadores que el militarismo de Estados Unidos está introduciendo en el ambiente.

Algunos ejemplos clave:
- Uranio empobrecido: Decenas de millares de kilógramos de micro partículas radiactivas y de basura altamente tóxica contaminan el Oriente Medio, Asia Central y los Balcanes.
- Minas y bombas de dispersión fabricadas por Estados Unidos, regadas por extensas áreas de África, Asia, América Latina y Oriente Medio, continúan causando muerte y destrucción incluso mucho después que han cesado las guerras.
- 35 años después de la guerra de Vietnam, la contaminación de dioxina es 300 a 400 veces superior a los niveles “seguros”, dando por resultado defectos severos de nacimiento y cánceres en la tercera generación.
- Las políticas militares y las guerras de Estados Unidos en Iraq han causado la desertificación severa del 90% de la tierra, transformando a Iraq de exportador de alimentos a un país que importa el 80% de su comida.
- En Estados Unidos, las bases militares coronan la lista de lugares más contaminados, donde el perclorato y el tricloroetileno se filtraron al agua potable, acuíferos y suelos.
- Las armas nucleares probadas en el sur-oeste de Estados Unidos y las Islas del Pacífico Sur han contaminado con radiación millones de hectáreas de tierra y agua, mientras tizones de uranio profanan las reservaciones de los indios Navajo.
- El Pentágono abandonó criminalmente en sus bases alrededor del mundo barriles herrumbrados repletos de sustancias químicas, solventes y millones de rondas de munición.
- Estados Unidos planea un enorme rearme militar, por 15 mil millones de dólares, en la isla Guam, en el Pacífico. El proyecto, que transformaría a la isla de 50 km de largo en un eje importante para las operaciones militares de Estados Unidos en el Pacífico, se ha descrito como el rearme militar más grande de la historia reciente y podría llevar tanta gente como 50.000 personas a esa minúscula porción de tierra. El abogado de derechos civiles Julian Aguon, de la etnia chamoru –nativa de Guam–, entrevistado por Democracy Now!, advirtió que esta operación militar traerá a la isla consecuencias sociales y ambientales irreversibles. Como un territorio no incorporado, o colonia de Estados Unidos, la gente no tiene derecho a la autodeterminación, ni posee ningún medio gubernamental como para oponerse a una ocupación impopular y destructiva. Entre 1946 y 1958, Estados Unidos arrojó más de 60 armas nucleares sobre Islas Marshall. La cercana población chamoru de Guam, que además está en la dirección del viento, todavía experimenta alarmantes tasas altas de cáncer relacionado.

En la Colina del Capitolio [Congreso], la conversación se ha restringido a si los esperados trabajos en la construcción militar deben otorgarse a estadounidenses del continente, a trabajadores extranjeros o a residentes de Guam. Pero raramente oímos voces y preocupaciones sobre los indígenas de Guam (la etnia chamoru), que constituyen más de un tercio de la población de la isla. Entretanto, como si el mundo ya no estuviera bastante contaminado por el militarismo de Estados Unidos, un nuevo plan estratégico de cinco años de la marina de guerra delinea la militarización del Ártico para defender la seguridad nacional, riquezas submarinas potenciales y otros intereses marítimos, anticipándose a que el océano congelado se derrita y abra sus aguas hacia 2030. Este es un plan estratégico para las operaciones de ampliación de la flota, desarrollo de recursos, investigación, turismo, y posiblemente podría reformular de nuevo el transporte global. Mientras el plan propone “asociaciones fuertes” con otras naciones (Canadá, Noruega, Dinamarca y Rusia, que también han hecho inversiones sustanciales en armamento militar apto para el Ártico), es muy evidente que Estados Unidos planea aumentar su presencia militar y capacidad naval de combate. Además del rearme naval previsto, Estados Unidos estacionó en Anchorage, Alaska, 36 aviones de combate F-22 Raptor, que es el 20% de su flota de esos aparatos. Algunos “Ítems de Acción” del documento Mapa Itinerario Ártico de la marina norteamericana incluyen:
- Evaluación de la corriente y de la capacidad requerida para ejecutar guerra submarina, guerra expedicionaria, guerra relámpago y cooperación de seguridad regional estratégica en el nivel del mar elevado.
- Determinar amenazas actuales y previstas más peligrosas y más probables en la región ártica en 2010, 2015 y 2025.
- Focos de amenazas para la seguridad nacional de Estados Unidos, aunque también pueden considerarse las amenazas para la seguridad marítima. Detrás de la apariencia pública que ofrece la cooperación ártica internacional, Rob Heubert, director adjunto del Centro de Estudios Militares y Estratégicos de la Universidad de Calgary, señaló: “Si ustedes leyeron cuidadosamente el documento observarán un lenguaje dual, uno que está diciendo ‘tenemos que comenzar a trabajar juntos’… y (entonces) comienza a decir ‘tenemos que conseguir nueva instrumentación para nuestros oficiales de combate’ …Estamos entendiendo claramente que el futuro no es tan agradable como dicen todas las declaraciones de carácter público”.

Más allá de las preocupaciones por los conflictos humanos en el Ártico y aquellos ofrecidos por el expediente de devastación ambiental elaborado por el militarismo de Estados Unidos, no se están considerando las consecuencias del impacto de la militarización en el ambiente ártico.

Actualización de Mickey Z. Mientras me siento a mecanografiar esta “actualización”, los aviones a control remoto “abejones depredadores” (llamados “drones” en inglés) todavía están volando sobre Afganistán, Iraq y Paquistán, el derrame de petróleo todavía está fluyendo con excesiva efusión en el Golfo de México y 53,3% de nuestro dinero pagado en impuestos todavía está destinándose a los militares de Estados Unidos. Simplemente esperen y el cambio no se sentirá diferente al shock y al temor… pero los grandes medios continuarán propagando mentiras bipartitas. El vínculo con los movimientos pacifistas y ambientales sigue siendo un paso muy necesario. Como recientemente me dijo Cindy Sheehan, “pienso que una de las mejores cosas que podemos hacer es mirar la conversión económica de la industria de defensa en industria verde, trabajando en formas de energía sustentable y renovable, y/o conectándose con los indígenas que están intentando reclamar por la contaminación del complejo militar-industrial en sus tierras. La mejor cosa por hacer sería comenzar a reclamar por un planeta sano para la vida lo mismo que en el nivel local”.

Bajemos a reconocer las conexiones, reconociendo cómo nos manipulan a favor de las guerras y cómo esas guerras están matando a nuestro ecosistema. También debemos reconocer nuestra conexión al mundo natural. Si viéramos todas las cosas vivas, incluyéndonos a nosotros mismos, como parte de un alma colectiva, ¡cómo podríamos no defender lo que necesita el alma colectiva?
Estamos al borde del hundimiento económico, social y ambiental. En otras palabras, ésta es la mejor época de nunca para ser un activista.

Actualización de Julian Aguon
En 2010, el pueblo de Guam arrastramos por nosotros mismos una ronda cataclísmica de militarización virtualmente sin paralelo en la historia reciente. El sistema, que comenzará formalmente este año, es un rearme militar que viene en los talones de la decisión de Estados Unidos de agrandar su presencia militar en la región del Pacífico asiático. El centro del esquema militar de realineación de Estados Unidos es el acuerdo todavía caliente negociado entre Washington y Japón para re-localizar de Okinawa a Guam a miles de infantes de marina estadounidenses. Este desarrollo ominoso, ligado a la percepción estadounidense de China como amenaza a su seguridad, presagia grandes daños a la población y al ambiente de Guam, pero continúa siendo virtualmente desconocido para los ciudadanos de Estados Unidos y el resto de la comunidad internacional.

Lo qué está sucediendo en Guam es intrínsecamente interesante porque, mientras Estados Unidos toma decisiones que para nosotros tienen costos etnocidas, prepara sus soldados y pregona a sus ciudadanos que la guerra es una “extensión de la democracia”. En su propio patio trasero proverbial hay una civilización entera supuestamente “norteamericana” aguardando con la respiración entrecortada cómo vendrán millares de personas lejanas, de miles de kilómetros de distancia. Aunque este rearme militar signifique el cambio demográfico más volátil de la historia reciente de Guam, la población de la isla nunca ha tenido una oportunidad de participación significativa en ninguna discusión sobre esta concentración de armamentos. Hasta la fecha, la escasa cobertura periodística del rearme militar se ha centrado casi exclusivamente alrededor de Estados Unidos y Japón, ignorando la oposición de los habitantes de Guam. De hecho, el reportaje de Democracy Now! “Residentes de Guam se organizan contra planes de rearme militar por 15 mil millones de dólares en la isla del Pacífico” fue el primer informe de los medios estadounidenses de buena fe sobre el rearme militar considerado desde 2005.

El corazón de esta historia no está tanto en los detalles más finos del rearme militar, sino que está en el contexto político más grande del colonialismo del siglo XXI en la vida real. Bajo la ley doméstica de Estados Unidos, Guam es un territorio no incorporado. ¿Por qué razón esta isla Guam es un territorio que pertenece a Estados Unidos pero no forma parte de este país? ¿Por qué la Constitución de Estados Unidos no se aplica -necesaria o automáticamente- en Guam si es un territorio no incorporado? En cambio, el Congreso de Estados Unidos tiene poderes amplios sobre los territorios no incorporados, incluyendo el poder de elegir qué porciones de la Constitución se aplican a éstos. En realidad, Guam está sometido a las reglas de la Oficina de Asuntos Insulares del ministerio del Interior de Estados Unidos. Bajo el derecho internacional, Guam es un territorio sin gobierno propio, o colonia reconocida por la ONU, cuya población todavía tiene el derecho fundamental a ejercer la autodeterminación. El artículo 73 de la Carta de Naciones Unidas, que establece los derechos de las poblaciones de territorios no autónomos, los estados que comandan su administración “reconocen el principio de que los intereses de los habitantes son supremos”. Estos “poderes de administración” aceptan como “creencia sagrada” la obligación de desarrollar el gobierno autónomo en los territorios, haciéndose cargo de la deuda vencida de las aspiraciones políticas de la gente. Como indican los tratados internacionales y las leyes habituales, la población colonizada de Guam tiene derecho a la autodeterminación bajo el derecho internacional que Estados Unidos reconoce, por lo menos en teoría.

El rearme militar, sin embargo, revela el fracaso de Estados Unidos en cumplir su mandato legal internacional. Esto es particularmente preocupante ante la luz del hecho de que este mismo año 2010 marca el término formal del plazo –no de una, sino de dos décadas– establecido internacionalmente por la ONU para erradicar el colonialismo. En 1990, la Asamblea General de la ONU proclamó 1990-2000 como la década internacional para la erradicación definitiva del colonialismo. Hacia el fin de ese plazo, la Asamblea General adoptó un plan de acción detallado para acelerar el fin de todas las formas de colonialismo. En 2001, arguyendo falta de progreso real durante la primera década, la Asamblea proclamó una segunda década para alcanzar la misma meta. Y esta década está terminando, y sólo Timor Oriental ha logrado alcanzar la independencia de Indonesia en 2002.

En noviembre de 2009 –un mes después de la aparición del reportaje “Residentes de Guam se organizan contra planes de rearme militar por 15 mil millones de dólares en la isla del Pacífico”–, el departamento de Defensa de Estados Unidos lanzó una “Declaración de Impacto Ambiental” (DEIS, por su sigla en inglés) sin precedentes, detallando por primera vez en 11.000 páginas la verdadera enormidad de la militarización contemplada para Guam. En su culminación, el rearme militar traerá más de 80.000 nuevos residentes a Guam, incluyendo más de 8.600 infantes de marina de Estados Unidos y a sus 9.000 dependientes, a 7.000 supuestos empleados “en tránsito” de la marina de guerra de Estados Unidos, 600 a 1.000 tropas del ejército y a unos 20.000 trabajadores extranjeros contratados para las construcciones militares. Este “tsunami humano,” como se le está llamando, representa un grueso aumento del 47% de la población total de Guam en un período de cuatro a seis años. Hoy, la población total de Guam asciende a 178.000 personas, donde la gente indígena chamoru integra solamente el 37%. Estamos previendo un cambio demográfico volátil, y virtualmente nocturno, en el maquillaje de la isla. Incluso los militares de Estados Unidos admiten que dará lugar al despojo político de la etnia chamoru. Para entender el contexto de este etnocidio, apenas antes de la Segunda Guerra Mundial, la gente chamoru integraba más del 90% de la población de Guam.

Para el centro de rearme se proponen tres acciones importantes: 1) construcción de instalaciones permanentes y de infraestructura para apoyar el espectro completo del entrenamiento de guerra de miles de infantes de marina relocalizados; 2) construcción de un nuevo muelle profundo en el único puerto de la isla para atender el paso de portaaviones de propulsión nuclear; y 3) construcción de un Grupo de Tarea de Defensa Misilística del ejército para ejercicios de intercepción de misiles balísticos intercontinentales, que fue modelado en la base de pruebas de mísiles balísticos Ronald Reagan de Islas Marshall.

En términos del impacto adverso, estas construcciones significarán, entre otras cosas: conversión de bosques enteros en piedra caliza, la profanación de sepultura de unos 3.500 años; restricción del acceso a áreas ricas en plantas indispensables para el ejercicio medicinal indígena; negación del acceso a lugares de culto y zonas de pesca tradicionales; destrucción de unas 28 hectáreas de próspero arrecife de coral, que hoy sirven de hábitat crítico para varias especies en peligro; y exacción de las reservas de agua de Guam al incluir la perforación de 22 pozos adicionales. Además, aumentará enormemente la probabilidad de accidentes derivados de la actividad militar. Ya ocurrieron 7 caídas de aviones durante el entrenamiento militar de agosto de 2007 a julio de 2008, donde el más reciente involucró el desplome de un bombardero B-52 que mató a un equipo entero. La presencia creciente de fuerzas militares de Estados Unidos en Guam también aumenta la visibilidad de la isla como blanco de enemigos de Estados Unidos.

Finalmente, atizó un poco la discusión más aguda de Guam un aviso del departamento de Defensa de que, en caso necesario, condenará severamente otras 890 hectáreas de tierra de Guam para la eventual construcción de nuevas instalaciones militares. Este potencial gancho depredador de nuevas tierras ha sido enfrentado con protestas organizadas por los residentes de la isla, principalmente debido al que ya los militares de Estados Unidos poseen cerca de 1/3 de la pequeña isla, que en su mayoría fue ocupada ilegalmente después de la Segunda Guerra Mundial.

En febrero de 2010, tras estudiar el DEIS, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por su sigla en inglés) lo valoró como “escaso” y “ambientalmente insatisfactorio,” otorgándole el grado más bajo posible para un DEIS. Entre otras cosas, los resultados de la EPA sugieren que la existencia de agua en Guam no pueda sustentar el auge de la población y que nuestros recursos hídricos frescos estarán en alto riesgo de contaminación. La EPA de Estados Unidos predice que sin mejorar la infraestructura de nuestro circuito de agua, la población ajena a las bases experimentará un déficit de agua de 49,6 millones de litros diarios en 2014. La agencia indicó que los planes masivos de rearme del Pentágono en Guam “no deben proceder según lo propuesto”. A la población de Guam se le dieron apenas 90 días para leer el voluminoso documento de 11.000 página y hacer sus comentarios sobre su contenido. El período de 90 días para objeciones expiró el 17 de febrero de 2010. El lanzamiento final del DEIS estaba programado para agosto de 2010, con una orden de ejecutarlo de raíz.

La respuesta a esta historia en los grandes medios de Estados Unidos ha sido un silencio ensordecedor. Pasaron más de tres años desde el primer anuncio de rearme militar (2005) sin que ningún medio de comunicación de Estados Unidos se hiciera cargo de la noticia. En efecto, en octubre de 2009 la entrevista de Democracy Now! fue la primera cobertura informativa, sustantiva y nacional, del rearme militar.
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Para más información sobre el rearme militar, ver We Are Guahan: Grey Papers, http://www.weareguahan.com Draft Environmental Impact Study Guam & CNMI Military Relocation, http://www.guambuildupeis.us/
 Center for Biological Diversity Response to DEIS, http://www.biologicaldiversity.org/news/center/articles/2010/los-angeles-times-02-24-2010.html
EPA Response to Guam DEIS, http://www.stripes.com/article.asp?section=104&article=68298
 

Para más información sobre el movimiento de resistencia en Guam a la militarización y al colonialismo no resuelto, ver: The Guahån Coalition for Peace and Justice: Lisa Linda Natividad; Hope Cristobal; Julian Aguon; Michael Lujan Bevacqua; Victoria-Lola Leon Guerrero, We Are Guahan—We Are Guahan Public Forum Facebook;
http://www.weareguahan.com    ---- Famoksaiyan—Martha Duenas; http://famoksaiyanwc.wordpress.com
 
Estudiantes investigadores: Dimitrina Semova, Joan Pedro, Luis Luján, Universidad Complutense de Madrid (España); Ashley Jackson-Lesti, Ryan Stevens, Chris Marten y Kristy Nelson, Universidad Sonoma State; Christopher Lue, Indian River State College; y Cassie Barthel, Universidad St. Cloud State.

Evaludadores académicos: Ana I. Segovia, Universidad Complutense de Madrid; Julie Flohr y Mryna Goodman, Universidad Sonoma State; Elliot D. Cohen, Indian River State College; y Julie Andrzejewski, Universidad St. Cloud State.

Fuentes:
 –Sara Flounders, “Add Climate Havoc to War Crimes: Pentagon's Role in Global Catastrophe,” International Action Center, December 18, 2009, http://www.iacenter.org/o/world/climatesummit_pentagon121809/
–Mickey Z., “Can You Identify the Worst Polluter on the Planet? Here’s a Hint: Shock and Awe” Planet Green, August 11, 2009, http://planetgreen.discovery.com/tech-transport/identify-worst-polluter-planet.html
–Julian Aguon, “Guam Residents Organize Against US Plans for $15 billion Military Buildup on Pacific Island,” Democracy Now!, October 9, 2009, http://www.democracynow.org/2009/10/9/guam  _residents_organize_against_us_plans
–Ian Macleod, “U.S. Plots Arctic Push,” The Ottawa Citizen (Canada), November 28, 2009, http://www.ottawacitizen.com/technology/navy+plots+Arctic+push/2278324/story.html
–Nick Turse, “Vietnam Still in Shambles after American War,” In These Times, May 2009, http://www.inthesetimes.com/article/4363/casualties_continue_in_vietnam/
–Jalal Ghazi, “Cancer-The Deadly Legacy of the Invasion of Iraq,” One World. New America Media, January 6, 2010, http://news.newamericamedia.org/news/view_article.html?article_id=80e260b3839daf2084fdeb0965ad31ab

                                                                                                                       Traducción: Ernesto Carmona (especial para ARGENPRESS.info)
                                                                     Fuente original: http://www.argenpress.info/2010/09/proyecto-censurado-2011-02-el-pentagono.html

 

Foro para el dialogo multinacional sobre el Ártico

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IADEG E361
             Moscú convoca foro para comenzar el dialogo multinacional sobre el Ártico
                                                                                                                                         Andrei Fediashin, RIA Novosti  23/ 09/ 2010

El crecido interés por las zonas septentrionales tras el descubrimiento de yacimientos petrolíferos en la plataforma continental de Groenlandia y las expediciones organizadas por Rusia, Canadá y los EEUU) evidencian la necesidad de entablar un diálogo amplio y serio sobre el Ártico.

Rusia propone que ese diálogo sea regular, y con esta finalidad, los días 22 y 23 de septiembre en Moscú transcurrirá el foro internacional "El Ártico, territorio del diálogo", organizado por la Sociedad Geográfica Rusa con la cobertura informativa de RIA Novosti.
La participación del primer ministro ruso Vladímir Putin realza la importancia de la cuestión ártica para el país euroasiático. Entre otros participantes asisten decenas de expertos sobre asuntos del ártico de Estados Unidos,  Canadá, Noruega, Dinamarca, la Unión Europea (UE), representantes de organizaciones no gubernamentales, empresarios, políticos y juristas.

El representante especial del presidente de Rusia Dmitri Medvédev para la cooperación internacional en el Ártico y Antártico, el reconocido explorador ruso, Artur Chilingárov, estima que las reuniones sobre los problemas actuales del Ártico,  la protección de su medio ambiente y el aprovechamiento de sus recursos naturales, debe celebrarse cada año según el formato propuesto por Rusia.

 El objetivo del foro es establecer la correlación de intereses nacionales e internacionales óptima para las "tierras del sol de medianoche", teniendo en cuenta las peculiaridades ecológicas de la región como de uno de los generadores principales del clima global.

Aunque este filón de oro por ahora no pertenece a nadie, muy pronto deberá ser repartido. El 15 de septiembre Rusia y Noruega dieron un ejemplo de cómo tratar sus complejos problemas territoriales al firmar un convenio sobre la delimitación de las zonas marítimas y la cooperación en el mar de Barents y el Océano Glacial Ártico.
 El documento fue firmado en presencia del presidente de la Federación de Rusia Dmitri Medvédev y primer ministro de Noruega Jens Stoltenberg en la ciudad de Múrmansk, en el extremo noroeste de Rusia.
Así se puso fin a los 40 años de disputas entre los dos estados sobre una franja marítima de 175 mil km cuadrados (la mitad del territorio de Alemania). Desde ahora el territorio disputado quedará dividido en dos partes casi iguales con fronteras determinadas para las zonas económicas y la plataforma continental.

Sería una utopía esperar que la conferencia de Moscú permita la firma de convenios semejantes (persisten tensiones entre los EEUU y Canadá, Dinamarca y Canadá). Todavía hacen falta instrumentos jurídicos y diplomáticos más eficaces,  y sobre todo, falta  tiempo.
Y no obstante, no se puede esperar mucho: el Ártico se está deshelando, y  en todo caso, el diálogo en Moscú será útil para encauzar la cooperación.
Los cinco países con serias pretensiones árticas, Rusia, Canadá,  EEUU, Dinamarca y Noruega, desde ahora tendrán que coordinar sus reivindicaciones. No será una tarea fácil, ya que sus visiones de cómo repartir el Ártico son polarmente diferentes.
Por ejemplo, durante el encuentro de los ministros de asuntos exteriores de Rusia y Canadá el 16 de septiembre en Moscú, el ministro canadiense, Lawrence Cannon, dijo que su país se proponía demostrar científicamente que la cresta de la cordillera submarina Lomonósov pertenece a su país.
 La pertenencia de esta dorsal oceánica ahora la intentan determinar tres expediciones a la vez: la rusa, la canadiense y la estadounidense.

*La expedición rusa, a cargo del buque de investigación Akademik Fiodorov, permanecerá en el Ártico hasta octubre. Esta y las ulteriores expediciones tienen como fin obtener datos cartográficos a favor de la reclamación oficial de Rusia.
 Moscú tiene previsto someterla sus pruebas recopiladas a la comisión de la ONU para las fronteras de la plataforma continental en el año 2013.
En 2001,  Rusia presentó otra petición pero entonces no fue reconocida debido a la falta de argumentación científica. Además de Rusia la reclamación la hizo también Noruega en el año 2006.
Según los cálculos aproximados, las reivindicaciones de Rusia abarcan un territorio de 1.2 millones de km cuadrados. En este espacio podría caber casi toda Europa Occidental.
Según algunas estimaciones, en el subsuelo de la plataforma continental se encuentra casi un cuarto de todas las reservas mundiales de los recursos minerales. Gracias a las tecnologías contemporáneas de extracción de hidrocarburos, la explotación de los yacimientos en el ártico no será complicada.

En el área del ártico están concentrados 90 mil millones de barriles del crudo y 50 mil millones de metros cúbicos del gas. Como sostienen los Estados Unidos, en el Ártico se encuentra el 30% de todo el gas natural y el 13% del petróleo.
                                                                   El deshielo del Ártico. Infografía>>
El crudo yace principalmente en las partes correspondientes a Alaska y Groenlandia, mientras que el gas se encuentra cerca del sector de Rusia.
Para Rusia no tiene ningún sentido adentrarse en el Ártico, a menos que decidan de nuevo "habilitar el dinero estatal". Según las estimaciones del Servicio Geológico de los EEUU (US Geological Survey), las reservas principales de petróleo y de gas en el Ártico yacen dentro de las 300-500 millas marinas de la costa.
 Se encuentran, sobre todo, en los sectores rusos de mar de Kara y mar de Barents. Son de 9-10 mil millones de toneladas equivalentes del petróleo (Tep). 

La "Corona de Nieve" del planeta la están discutiendo ya desde hace tiempo los principales países de la región: Dinamarca (Groenlandia es una provincia de este estado), Canadá, Noruega, Rusia y los Estados Unidos. Claro que cada uno de ellos intenta repartirla de manera que le quede la mayor parte de la plataforma continental.
Rusia considera que no hace falta un nuevo acuerdo para el Ártico. Para regir los problemas del Glacial Ártico basta con la Convención de la ONU sobre el  derecho del mar de 1982 de la que se guiarán todos los participantes para arreglar  los problemas que surjan, incluyendo los territoriales.

 La Convención es, de veras, un potente documento de derecho internacional, casi una constitución marítima que regula todos los actos relativos al océano. Pero el problema es que a pesar de que muchos la han firmado, todavía no está ratificada por todos.  
                                                    Por ejemplo, no lo han hecho todavía los EEUU. Además, cada país de los cinco tiene reclamos contra su vecino respectivo.
La historia no sabe ejemplos todavía de que la humanidad resuelva la repartición del subsuelo o espacio acuoso riquísimos sin colisión de intereses. Tanto menos se puede esperarlo en nuestros tiempos de crisis de energía.
Por eso precisamente Rusia ha convocado el foro: "El Ártico, territorio del diálogo".
                                                

 


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